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Antilamentación

de Dorianne Laux
 (una traducción a la carrera)

No te arrepientas de nada. No de las novelas crueles que leíste
hasta el final sólo para saber quién mató al cocinero.
No de las insípidas películas que te hicieron llorar en la oscuridad,
a pesar de tu inteligencia, tu sofisticación.
No del amante que te dejó temblando en el parqueo de un hotel,
el que te golpeó hasta la ganarte la broma, la puerta, o el que
te dejó en tu vestido y zapatos rojos, los que
te apretaban los dedos, no te arrepientan de esos.
No de las noches que insultaste a dios y maldijiste
a tu madre, hundida como un perro en el sillón de la sala,
masticando tus uñas y aplastada por la soledad.
Estabas predestinada a inhalar esas noches de humo
sobre una botella de cerveza sin gas, a barrer aros de cebolla pegados
al suelo sucio de un restaurante, a vestir el abrigo desgastado
con sus botones sueltos, los bolsillos llenos de fósforos gastados.
Has caminado estas calles miles de veces y aún así
terminaste aquí. No te arrepientas de nada, ni de los días
desperdiciados en que querías no saber nada,
cuando las luces de los juegos de carnaval
eran las únicas estrellas en las que creías, amándolas
por su inutilidad, no queriendo ser salvada.
Has viajado hasta aquí en las espaldas de cada error,
has llegado con los ojos oscuros y de mal humor pero calmada como una casa
después de que la TV ha sido lanzada de la ventana
del segundo piso. Inofensiva como una hacha rota. Vacía
de expectativas. Relajada. Sin molestarte en recordar
nada. Paremos aquí, bajo el rótulo iluminado
en la esquina, y miremos a toda la gente pasar.

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“I am America. I am the part you won’t recognize. But get used to me. Black, confident, cocky; my name, not yours; my religion, not yours; my goals, my own; get used to me.” - Muhammad Ali

“I am America. I am the part you won’t recognize. But get used to me. Black, confident, cocky; my name, not yours; my religion, not yours; my goals, my own; get used to me.” - Muhammad Ali

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(via Uncommon Grounds: How Coffee Changed the World | Brain Pickings)
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All things must pass

* Como todos últimamente, me parece que este es el textito más largo que he escrito. Lleva años haciéndose de verdad. En la última década me pasó todo lo importante, de una sola vez, sin darme tiempo de recoger ningún tipo de souvenirs como para ponerlos en una mesita de la sala y recordar dónde estuve, con quién, cómo hice para desenredar los hilos de una historia que se habían hecho una sola bola. Tampoco me dio tiempo de contarle a nadie, ni de llamarte para que desmenuzáramos los detalles en la oscuridad. Mucho menos se me ocurrió escribir nada, lo menos que quería era un récord permanente de la era de la miseria. A nadie pude contarle que todo me dolió terrible, que después de haber quedado en carne viva me salió piel nueva quién sabe cuantas veces, que hasta sospecho que no quedó nada de aquella otra que tanto nos gustaba. Ahora tengo un perro que me salvó la vida y que a cambio de eso se dedica a hacérmela imposible, tengo una amigo de 65 años que me lleva al beisbol, tengo una casa de cien años que se está pelando como si se hubiera quemado con el sol, en las mañanas oigo Mozart in the Morning de camino al trabajo y en las noches me duermo viendo los aviones cruzar por la ventana.

* Todos los países tienen su violencia particular. En algunos es silenciosa, enterrada debajo de una capita de civilidad, tolerancia y desarrollo.  En otros está en la superficie resbalosa, nadie tiene un pie firme sobre la tierra.  En este donde yo vivo la violencia salta en cualquier momento de entre los arbustos. La vida normal es libre de sobresaltos. Todo sale como tiene que salir todos los días, el funcionamiento correcto de las cosas previene las aventuras. De repente un resentido, un fanático, un pseudo-rebelde, un idealista, un atarantado se convence de que acabar con la vida de muchos otros es no solamente imaginable, si no dentro de sus posibilidades prácticas. Hasta ahí llega la civilización, es la parada en que todos nos bajamos para cambiar de bus, a uno que va directo para la mierda. En las calles de este país no puede explotar una bomba sin que salgan a toda velocidad los fragmentos del racismo desenfrenado, los medios de comunicación vergonzosos, las conspiraciones persecutorias, la vigilancia del el estado policial.  Quizás lo más atroz para mi es que la gente cada vez se sorprende menos, cada vez responde con más eficiencia ante la violencia y se siente orgullosa del despliegue logístico del que son capaces para normalizar las cosas, para volver al estado durmiente en que se gesta la próxima temporada de destrucción. 

* Una de las formas en que se que me estoy haciendo gringa es que constantemente tengo la sensación de que estoy perdiendo el tiempo.  Quizás es porque literalmente se me está acabando el tiempo en la medida en que me hago más vieja.  A veces me detengo en medio de una situación social (un almuerzo, una salida en un bar, una reunión de trabajo) y al verme las manos puedo ver como los minutos se me escurren por entre los dedos.  Seguramente me veo como la sospechosa de un crimen que acaba de ser descubierto, tratando de identificar la más próxima salida hacia el getaway car. En mis fantasías me devuelvo en una máquina del tiempo y abandono esos libros espantosos que leí hasta la última letra, le cierro la boca de un manazo a a más de uno que me hizo gastar valiosas horas en estupideces, abandono películas y series de tv en la primera escena, rechazo invitaciones a conferencias de temas áridos en lugares lejanos, y cancelo reservaciones de vuelos de 16 horas. Todo ese tiempo lo quiero ahora para gastárnoslo juntos, para que nos demos la mano y nos tratemos de acordar de ese grupo que cantaba aquella canción, para sentarme en tu cocina a verte vivir y que pasen los años pero los años nuevos, los que vienen, los más felices.

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Loving a dog means, among other things, making peace with kitsch, if you haven’t already. You don’t have to make goo-goo eyes at every puppy picture you see in a magazine or bake your dog birthday cakes. But if you resist too much the power of the big primary-color emotions that surround the dog, you’re missing the experience. (via What’s a Dog For? | Brain Pickings)

Loving a dog means, among other things, making peace with kitsch, if you haven’t already. You don’t have to make goo-goo eyes at every puppy picture you see in a magazine or bake your dog birthday cakes. But if you resist too much the power of the big primary-color emotions that surround the dog, you’re missing the experience. (via What’s a Dog For? | Brain Pickings)

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My Strange Grandfather (by Dina Velikovskaya)

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Now, instead of sailing the Atlantic, they took a macabre walk through Manhattan. They stopped in Morningside Park to bury Kammerer’s eyeglasses, then went north to 125th Street in Harlem, where they ditched Carr’s old Boy Scout knife — an apt tool — down a grate. Then, delaying the inevitable, they wandered down to Midtown. The stopped at the Museum of Modern Art, ate hot dogs in Times Square, and ducked into a movie house on Sixth Avenue, where they watched Zoltán Korda’s 1939 remake of The Four Feathers, a British war adventure about cowardice and redemption.

After a twelve-hour odyssey, Carr finally walked into the district attorney’s office, where he confessed. Authorities wondered whether the skinny student, who cradled a dog-eared copy of W. B. Yeats’s A Vision, was a lunatic. They doubted that he had the gumption to kill someone.

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The Last Beat

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(via A Man Feeding Swans in the Snow | Colossal)
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roseaposey:

“Judgments”I took this last year, but in retrospect, I think it’s my strongest piece from high school.
Working on this project really made me examine my own opinions, preconceptions and prejudices about “slutty” women and women who choose to cover all of their skin alike. I used to assume that all women who wore Hijabs were being oppressed, slut-shame, and look down on and judge any woman who didn’t express her sexuality in a way that I found appropriate.
I’d like to think I’m more open now.

roseaposey:

“Judgments”

I took this last year, but in retrospect, I think it’s my strongest piece from high school.

Working on this project really made me examine my own opinions, preconceptions and prejudices about “slutty” women and women who choose to cover all of their skin alike. I used to assume that all women who wore Hijabs were being oppressed, slut-shame, and look down on and judge any woman who didn’t express her sexuality in a way that found appropriate.

I’d like to think I’m more open now.

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“We want to pay tribute to the Native Americans because in our area, the bayous, when we ran away as slaves, that’s who took us in. We learned their ways, and they learned our ways.” (via Mardi Gras Indians: Home-grown and spirit-raised | The Economist)

“We want to pay tribute to the Native Americans because in our area, the bayous, when we ran away as slaves, that’s who took us in. We learned their ways, and they learned our ways.” (via Mardi Gras Indians: Home-grown and spirit-raised | The Economist)